I: HÉROE

Hacemos esto por un bien mayor viejo amigo. ¿Es que no te das cuenta de que estamos en guerra? Quizás va siendo hora de que me dejes estos asuntos a mi viejo amigo

— Consejo de Ministros. Año 526.

El brazo le causaba dolor, y apenas podía ver en la oscuridad. La ceniza en el ambiente dificultaba la percepción del hedor a putrefacción. Se encontraba rodeado por amigos de la infancia, abuelos y hermanos: la familia que lo acogió cuando fue rescatado, la misma que le otorgó esperanza. Abrumado por la situación, rompió a llorar y, por primera vez en su vida, deseó que todo fuera una espantosa pesadilla.

Reino Norte. Año 526. Ruinas de Piedra Alta.

-¡Capitán, en el pozo! Todavía hay alguien con vida. -informó el noble soldado.

-¡Traed una cuerda y a los médicos deprisa! -exclamó Mefisto.

Unos días después.

El rumor se convirtió en verdad. Todos los habitantes del Reino Norte se enterraron de la destrucción del poblado de Piedra Alta. El rey, Alejandro III, mando a un contingente para rescatar a los supervivientes de la aldea. Por desgracia no hubo supervivientes, excepto uno, un joven muchacho que por motivos desconocidos había sobrevivido.

Corrían tiempos extraños en El Reino Norte, no cabe duda. Tras Calamidad, todos los habitantes de Arkania se habían enfrentado a un nuevo enemigo conocido entre los habitantes como “Demonios”. Esos demonios asaltaban villas, carruajes nobles y robaban a los pobres comerciantes que se atrevían a aventurarse a El bosque oscuro. Algunos inclusos parecían poseer un cerebro e inteligencia muy humanos…

Reino Norte. Año 526. Puerto Norte.

-Ese muchacho lleva varios días dormido. -exclamo Mefisto a un joven llamado Adán de piel morena y ojos oscuros- ¿Tú también sobreviviste al ataque de Piedra Alta?

-Afortunadamente pasaba solo de camino. Verás, soy comerciante de hierbas curativas. Piedra Alta era mi próximo destino. En El Reino Sur es difícil hacer negocios y decidí probar suerte en estas tierras -dijo Adán en tono solemne-. ¿Qué hay de ti?¿Quién eres?

-Yo soy Mefisto. Fiel servidor del rey Alejandro. Soy el capitán del contingente que acudió al “rescate” de Piedra Alta. No nos vendría mal tu ayuda para averiguar donde encontrar a la banda de Los Lobos. ¿Los conoces?

-Claro que los conozco. De hecho, he venido a terminar el trabajo.

Adán sacó de su bolsillo un puñal del tamaño de un antebrazo. El mango tenía elementos decorativos de oro y un filo dentado para causar un daño mayor. Apunto a la garganta de Mefisto, y con la rapidez de un rayo, se abalanzó sobre él.